Monteperdido: un viaje en busca de la creatividad

¿Quién no ha querido embarcarse en un viaje con amigos en busca de la inspiración y la creatividad?

Hablamos con Carlos Sadness cuando se cumplen dos años de aquel fantástico road trip entre amigos al que llamaron Monteperdido. Fueron unos días en el Pirineo aragonés en los que Mònica, Álvaro, Raúl, Sergio y Carlos compartieron coche y paseos por la naturaleza, música y fotografía, risas y madrugones. De ahí surgió un EP digital con varias canciones, un documental digital que encontraréis al final de este post y muchas fotografías analógicas con el sello inconfundible de Mònica Bedmar, nuestra exploradora de emociones favorita.

¡Hola Carlos! Ya han pasado 2 años desde que tú y tus amigos Álvaro, Mònica, Raúl y Sergio os aventurasteis a dejaros inspirar por el Pirineo aragonés. ¿Qué recuerdos guardas de ese viaje?

Estas experiencias se guardan con mucha intensidad, recuerdo la humedad del rio al atardecer muy cerca de Francia, el color dorado de los árboles que veíamos desde la casa en San Felices, la silueta de Álvaro en la ventana el día que llegamos hasta allí, nos esperaba haciendo espaguetis. Dormir en la caseta en literas, lo duro que iba el Land Rover, los caballos, las cabras casi recién nacidas que no se asustaban con mi máscara de zorro. Fue un viaje extraordinario.
 

 

Monte Perdido inspiró varias canciones que se incorporaron al EP que lleva el mismo nombre. ¿Qué más creaciones artísticas nacieron en ese road trip?

Nacieron algunos dibujos, o bocetos, o apuntes, lo malo es que fue poco tiempo y la creatividad es algo pausado para tanta actividad. Habrá que hacer otro más largo.

 

 

¿Era la primera vez que te aventurabas en una experiencia similar?, ¿cómo surgió la idea?

Bajo la idea de grabarlo sí, ya no recuerdo muy bien cómo, pero imagino que machaqué a Álvaro sobre Monteperdido y lo especial e inspirador que era para mí y acabamos pensando en grabar el viaje con la intención de transmitir a la gente la magia de la creatividad: cómo el entorno influye o ayuda a respirar, la relación que tenemos con la naturaleza que va más allá de la admiración y alcanza la conexión, como el momento en el que cantamos con los árboles. Recuerdo cómo sonaban las ramas golpeándose entre sí por el efecto del viento, era como una percusión aleatoria que se unía a nuestras voces.

 

Entonces, ¿repetirías la experiencia?

Sí, siempre que Álvaro no nos hiciese madrugar a las seis. Es broma, lo repetiría encantado, lo he pensado muchas veces, sobretodo, después de conocer a más personas que sé que hubieran disfrutado de algo así. Expeditores perdidos podríamos llamarles, sería bonito repetirlo sin que se centrase tanto en mi trabajo y recogiera más de otras personas que hacen otras cosas con la inspiración. 

NA SUA LUA

 Lorena Fernández

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