Exploradores polares: Adrián Cano

Adrián en la Expedición Pirineus. Foto de Álvaro Sanz.

Adrián en la Expedición Pirineus. Foto de Álvaro Sanz.

Adrián Cano se unió a la Expedición Merzouga a su manera: discretamente y con la intención de pasar desapercibido. Lejos de eso, nos cautivó a todos con su manera de ser y de ver el mundo a través del objetivo de su cámara y pasó a formar parte de nuestra familia de exploradores.

Le hemos entrevistado para que le conozcas un poco más y para que te dejes seducir por sus fotografías.

 

 

¡Hola Adrián! ¿Nos cuentas un poco quién eres y a qué te dedicas?

Soy Adrián, tengo 28 años y vivo en Madrid. Me dedico a contar historias. Mi historia y la de las personas que se cruzan en mi camino.

Estudié Cine y Diseño Gráfico, pero siempre sentí que algo no encajaba y finalmente encontré en la fotografía durante uno de mis viajes el medio en el que mejor me expreso. Nunca pretendí convertir esto en una profesión, pero poco a poco y cada vez más, puedo dedicarle más tiempo y energía a los viajes y la fotografía y esto me ha llevado a vivir y conocer nuevas experiencias y personas y por lo tanto, a contar nuevas historias, a través de mi blog y mi cuenta de Instagram.

Expedición Merzouga. Foto de Adrián.

Expedición Merzouga. Foto de Adrián.

¿Cómo conociste Expedición Polar y cuál fue tu primera expedición con nosotros?

Conocí Expedición Polar a través de mi amiga Marta, que me habló de Álvaro y Mónica y sus fotografías, con las que conecté enseguida. Lorena, otra buena amiga, me habló de las expediciones y empecé a seguirles la pista más de cerca.

Finalmente y tras un intento fallido de asistir a la expedición a Grinda, me apunté sin pensármelo dos veces a la Expedición Merzouga en octubre de 2015. No pude haber elegido mejor. Un road trip por el desierto marroquí. Amaneceres y atardeceres, despertar en el desierto y jugar con la luz callejeando por el laberíntico casco antiguo de Fez. De aquella experiencia conservo muchas fotografías, grandes momentos y buenos amigos.

Apenas un mes después repetí en Expedición Pirineus y una vez más, fue una experiencia inolvidable. Volví a casa con mucha nostalgia de aventuras y la certeza de que mi vínculo con Expedición Polar no terminaría ahí. 

Por suerte, no me equivocaba.

Expedición Pirineus. Foto de Adrián.

Expedición Pirineus. Foto de Adrián.

¿Con qué anécdota te quedas?

La noche que pasamos en el desierto, sin duda. Esa noche nos reunimos todos alrededor del fuego mientras los beréberes tocaban y cantaban. Uno a uno, los compañeros se fueron retirando para dormir y la leña del fuego se fue acabando, empezaba a refrescar y aunque era tarde, ninguno de los que quedábamos en pié parecía querer irse a dormir. Fue entonces cuando Álvaro y Juan propusieron subir a la gran duna para hacer noche allí y esperar al amanecer desde lo más alto del desierto. Y sin pensarlo demasiado nos levantamos y nos pusimos en marcha. Cargados con mantas y alfombras empezamos a subir haciendo surcos en la arena.

Me emocioné tanto y quise subir tan rápido que a mitad de camino ya estaba exhausto y si aliento. Todos los demás me adelantaron y yo seguí subiendo, a duras penas, el último de todos. Pensé que no llegaría. Me arrastré como pude hasta alcanzar la cumbre y mientras los demás ya llevaban un rato contemplando el paisaje desértico, yo hundía la cara en en la arena, intentado recomponerme sin que los ellos se dieran cuenta. Pero entonces se giraron y me vieron allí tirado, con la mano colgando de la duna. Dicen que parecía un hombre muerto.

Aquella noche no paramos de reír y bromear durante horas hasta que, a pesar del frío, juntamos las mantas y las alfombras y nos quedamos dormidos mirando el cielo de Merzouga. 

Nos despertamos justo a tiempo para ver como una luna gigante se escondía por un lado, mientras que el Sol asomaba por el otro. Fue un amanecer muy especial, haciendo fotos en silencio, disfrutando de la luz rodeado de nuevos amigos, sentados todos juntos en lo más alto de la más alta duna.

Expedición Merzouga. Foto de Adrián

Expedición Merzouga. Foto de Adrián

Sabemos que hace poco has estado en la costa oeste de los Estados Unidos, ¿nos puedes contar qué ruta hiciste y cómo fue tu aventura?

La ruta fue San Francisco - Big Sur - Santa Mónica - Yosemite - San Francisco. Me acompañó mi amigo Marcos Plaza y para ello alquilamos una furgoneta durante 10 días. 

Fue un sueño hecho realidad. Obsesionados con la luz, apenas dormíamos para sorprender al sol en el lugar adecuado antes del amanecer y apurando millas para verlo caer y esconderse en el momento exacto. California es demasiado bonita para sólo 10 días, me di cuenta de eso el primer día.

De aquella experiencia me quedo con los acantilados de la legendaria Highway 1, nuestro primer día en Yosemite viendo el Sol caer sobre El Capitán, los silenciosos paseos entre los Redwoods, con la boca abierta, mirando siempre hacia arriba. Y con aquel día que la lluvia caía tan fuerte y aún así llegamos hasta el faro de Point Reyes.

Foto de Adrián en su road trip californiano.

Foto de Adrián en su road trip californiano.

Foto de Adrián en su road trip californiano.

Foto de Adrián en su road trip californiano.

¿Qué otras aventuras te esperan este año?

Por delante aún tengo dos Expediciones Polares: Expedición Cíes en abril y Expedición Escocia en Autocaravana en julio y estoy contando los días para que lleguen las dos.

En junio asistiré a mi primer festival Inspira y durante el mes de octubre viajaré de nuevo a California para hospedarme durante un mes en la Varda Artist Residency en Sausalito, llevando acabo un proyecto artístico de mi elección relacionado con la fotografía. Y estos días estoy cerrando algunos proyectos más relacionados con la fotografía y los viajes de los que espero poder hablaros pronto.

¡Definitivamente 2016 está siendo un gran año!

Adrián Cano

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