Esa interminable búsqueda de creatividad

We are Northern - en analógico

Cuando has ido de expedición fotográfica en varias ocasiones con Álvaro siempre esperas que te sorprenda con algo diferente. Lo que no imaginas es que no sólo lo vaya a hacer, sino que ese fin de semana con unos pocos conocidos y otros tantos desconocidos, se convierta para muchos de nosotros en un punto de inflexión; en un antes y un después. Esa clase de vivencia que te acaba marcando de manera intensa, diferente a otros viajes.

Así fue la #expedicionemporda.

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Ambas cosas, creatividad e individuo son inherentes la una de la otra. Y la llamada de esta expedición hablaba de creatividad y estilo, de cómo trabajarlos y de su eterna búsqueda. Todos los que acudimos a ella estábamos en un momento vital diferente, con unas necesidades creativas distintas; pero todos íbamos en busca de algo y entendimos esta ocasión como una oportunidad de encontrarlo, o al menos de empezar a vislumbrar el camino.

Para ello, tuvimos no un guía, sino dos. Álvaro y Mònica, capaces de abrirse ante nosotros para que viéramos lo que ellos ven y así poder comprender un poquito mejor de dónde vienen y el porqué de lo que hacen, regalándonos así algunas pinceladas del origen de su creatividad.

“Todos los que acudimos (...) estábamos en un momento vital diferente, con unas necesidades creativas distintas; pero todos íbamos en busca de algo”

Disfrutamos de amaneceres frente al mar [click], baños restauradores [click], charlas [click], clases inspiradoras [click], paseos solitarios [click] y ricas cenas a las velas [click]. Todo ello fotografiado por un grupo de personas con ganas de aprender y de abrirse a nuevas formas de mirar [click, click, click].

Y entre una cosa y otra, empezábamos a conocer un poco más a los compañeros. Sentimos a gente perdida, a otros que buscaban; algunos atestiguaban y otros anhelaban algo que ya tenían. Había quienes hablaban tímidamente; otros escuchaban silencios entre palabras. Vimos lágrimas y asentimientos casi imperceptibles, imaginamos conversaciones interiores, escuchamos risas, reflexiones y confesiones.

“El valor de los demás sirvió para abrirnos y expresar cosas que teníamos guardadas”

Fueron muchas las emociones compartidas en grupo. El valor de los demás sirvió para abrirnos y expresar cosas que teníamos guardadas, que habíamos descubierto hace poco o que creíamos que no tenían sentido. Hubo timidez, fuerzas para superarla y lágrimas que la acompañaban. Sonrisas que la comprendían y aplausos que la confortaban.

Encontrar un estilo, si es que alguna vez se consigue, es un proceso que requiere de tiempo. No es cosa de días, semanas o incluso meses; no se consigue por mucho desearlo. Es algo que se va construyendo con las vivencias de cada uno, que depende de lo que miremos y con qué ojos, pero también de lo que imaginemos y sintamos.

Siempre volvemos a casa de las expediciones con un sabor agridulce que nos dura varios días. Digo agridulce, porque siempre nos sabe a poco (lo que hace que esperemos impaciente a la próxima expedición). Sin embargo, las sensaciones positivas y energías acumuladas son muchas. En esta ocasión, en mayor medida aún.

Me atrevería a afirmar casi con toda seguridad que la mayoría de nosotros volvimos de L'Empordà con unas ganas renovadas de seguir descubriendo y aprendiendo; de superar nuestros miedos, de mirar con más confianza lo que llevamos dentro y de seguir explorando lo que nos rodea. Pero sobre todo disfrutar del camino de esa interminable búsqueda de creatividad.

WE ARE NORTHERN

 María Larreina y Pablo Cerezo

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